viernes, 28 de agosto de 2015

OUROBOROS



El significado del ouróboros, como tal, remite a la naturaleza cíclica de las cosas y a la idea del eterno retorno. Ambas interpretaciones, en este sentido, se refieren a la concepción de la existencia como un ciclo que siempre recomienza, y cuya continuidad consiste en un constante renacer.
De allí que el ouróboros también se asocie a la naturaleza cíclica del tiempo, donde el instante presente es eternamente devorado por el instante futuro, constituyendo una secuencia infinita de instantes que mueren y renacen a cada momento.

La antigüedad del símbolo del ouróboros se rastrea tres mil años atrás en la historia humana. En el Antiguo Egipto, por ejemplo, se guarda testimonio del ouróboros en un jeroglífico de la cámara mortuoria de la pirámide de Unis. Asimismo, expresiones semejantes del ouróboros se encuentran en la Antigua Grecia o en las mitologías nórdicas La serpiente representa la sabiduría ancestral, el mito primigenio del mundo subterráneo.El círculo es la idea sintética de perfección. 


Carl Jung, que lo considera el mandala básico de la alquimia, nos dice que los alquimistas, a su manera sabían más que nosotros del proceso de individuación y lo expresaron con el símbolo del ouroboros. Es un símbolo dramático para la integración y asimilación de contrarios. Constituye el secreto de la materia prima que proviene de la misma raíz del inconsciente del hombre.

Paul Watzlawick afirma en el prólogo del libro de Lynn Segal "Soñar la realidad" explica que comprender que el observador, el fenómeno observado y el mismo proceso de observación forman una totalidad que sólo puede descomponerse en sus elementos a riesgo de reificaciones absurdas, tiene amplias consecuencias para nuestra comprensión del hombre y de sus problemas -ante todo de los métodos con los que, en sentido literal de la palabra, éste construye su "realidad", reacciona después ante ella como si existiera independientemente de él allí fuera, y finalmente quizá llegue al conocimiento perplejo de que sus reacciones son a la vez efecto y causa de su construcción de la realidad. Este "espacio curvo" de la experiencia humana del mundo y de sí mismo, esta clausura- como lo denimina Heinz Von Foerster- encuentra su expresión simbólica en la imagen del Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, y su expresión poética en las palabras de T.S. Elliot para quien "el fin de toda  nuestra exploración será llegar donde empezamos a interpretar por primera vez ese lugar".

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