domingo, 23 de agosto de 2015

El símbolo según Carl Jung.


   La Gestalt es deudora, entre otros autores del gran psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. Para este autor, el símbolo es la expresión directa de la unión de los opuestos. Cuando tenemos un período de conflicto psíquico, de tensión interna, de cuestionamiento personal o de desorientación, la acción del símbolo genera un sentido debido a que conduce a que se reúnen los términos separados. Cualquiera que fuera la forma en que se presente (imagen, impresión súbita, afición por un objeto, encuentro, acontecimiento...) puede dar lugar a un "darse cuenta" que resuelve la situación conflictiva, aunque escape a la razón el motivo del cambio, pero su fuente es siempre la energía del inconsciente.


    Se trata ante todo de una experiencia emocional, conmovedora, y su consecuencia es la sensación de haber superado un estado anímico o un problema que parecía insuperable. Pero para que el inconsciente de a luz el símbolo,es necesario que nos permitamos sentir plenamente el estado emocional producto de la confusión, del conflicto. Permanecer ahí, con la sensación de vacío, de caos,  para permitir que lo nuevo aflore. 


 De ahí la importancia del respeto por las frases depresivas que se producen en el transcurso de un análisis. Es propio del símbolo, en su aspecto irracional, mantener juntas las energías contradictorias. Constituye esa zona fronteriza en donde los actos humanos acaban articulándose a partir de las energías y los complejos autónomos del inconsciente.

    Considerado como signo evocador y estimulante, el símbolo permite la evolución interior. Es la energía de la renovación, Es a la vez continente y forma de una carga emocional. A través de él se revela la naturaleza original del sujeto, sus instintos y su manera particular de pensar. Pero su expresión sigue siendo dominio de la naturaleza, extraña e incomprensible para nuestra razón; para captarla, estamos obligados a traducirla a los términos y los conceptos racionales de nuestro discurso. El mensaje que porta nunca es dado directamente, y su desciframiento sólo puede ser efectuado por la persona concernida a partir de su simbología personal.



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