jueves, 17 de septiembre de 2015
viernes, 28 de agosto de 2015
OUROBOROS
El significado del ouróboros, como tal, remite a la naturaleza cíclica de las cosas y a la idea del eterno retorno. Ambas interpretaciones, en este sentido, se refieren a la concepción de la existencia como un ciclo que siempre recomienza, y cuya continuidad consiste en un constante renacer.
De allí que el ouróboros también se asocie a la naturaleza cíclica del tiempo, donde el instante presente es eternamente devorado por el instante futuro, constituyendo una secuencia infinita de instantes que mueren y renacen a cada momento.

La antigüedad del símbolo del ouróboros se rastrea tres mil años atrás en la historia humana. En el Antiguo Egipto, por ejemplo, se guarda testimonio del ouróboros en un jeroglífico de la cámara mortuoria de la pirámide de Unis. Asimismo, expresiones semejantes del ouróboros se encuentran en la Antigua Grecia o en las mitologías nórdicas La serpiente representa la sabiduría ancestral, el mito primigenio del mundo subterráneo.El círculo es la idea sintética de perfección.
Carl Jung, que lo considera el mandala básico de la alquimia, nos dice que los alquimistas, a su manera sabían más que nosotros del proceso de individuación y lo expresaron con el símbolo del ouroboros. Es un símbolo dramático para la integración y asimilación de contrarios. Constituye el secreto de la materia prima que proviene de la misma raíz del inconsciente del hombre.
Paul Watzlawick afirma en el prólogo del libro de Lynn Segal "Soñar la realidad" explica que comprender que el observador, el fenómeno observado y el mismo proceso de observación forman una totalidad que sólo puede descomponerse en sus elementos a riesgo de reificaciones absurdas, tiene amplias consecuencias para nuestra comprensión del hombre y de sus problemas -ante todo de los métodos con los que, en sentido literal de la palabra, éste construye su "realidad", reacciona después ante ella como si existiera independientemente de él allí fuera, y finalmente quizá llegue al conocimiento perplejo de que sus reacciones son a la vez efecto y causa de su construcción de la realidad. Este "espacio curvo" de la experiencia humana del mundo y de sí mismo, esta clausura- como lo denimina Heinz Von Foerster- encuentra su expresión simbólica en la imagen del Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, y su expresión poética en las palabras de T.S. Elliot para quien "el fin de toda nuestra exploración será llegar donde empezamos a interpretar por primera vez ese lugar".
domingo, 23 de agosto de 2015
El símbolo según Carl Jung.
La Gestalt es deudora, entre otros autores del gran psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. Para este autor, el
símbolo es la expresión directa de la unión de los opuestos. Cuando tenemos un período de conflicto
psíquico, de tensión interna, de cuestionamiento personal o de
desorientación, la acción del símbolo genera un sentido debido a que conduce a que se reúnen los términos separados. Cualquiera que fuera la forma en que se presente
(imagen, impresión súbita, afición por un objeto, encuentro,
acontecimiento...) puede dar lugar a un "darse cuenta" que resuelve la situación conflictiva, aunque escape a la razón el motivo del cambio, pero su fuente es siempre la energía del inconsciente.
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Se
trata ante todo de una experiencia emocional, conmovedora, y su consecuencia es la sensación de haber superado un estado anímico o un problema que parecía insuperable. Pero para que el inconsciente de a luz el símbolo,es necesario que nos permitamos sentir plenamente el estado emocional producto de la confusión, del conflicto. Permanecer ahí, con la sensación de vacío, de caos, para permitir que lo nuevo aflore.
De ahí la
importancia del respeto por las frases depresivas que se producen en
el transcurso de un análisis. Es propio del símbolo, en su aspecto
irracional, mantener juntas las energías contradictorias. Constituye
esa zona fronteriza en donde los actos humanos acaban articulándose
a partir de las energías y los complejos autónomos del
inconsciente.
Considerado
como signo evocador y estimulante, el símbolo permite la evolución
interior. Es la energía de la renovación, Es a la vez continente y
forma de una carga emocional. A través de él se revela la
naturaleza original del sujeto, sus instintos y su manera particular
de pensar. Pero su expresión sigue siendo dominio de la naturaleza,
extraña e incomprensible para nuestra razón; para captarla, estamos
obligados a traducirla a los términos y los conceptos racionales de
nuestro discurso. El mensaje que porta nunca es dado directamente, y
su desciframiento sólo puede ser efectuado por la persona concernida
a partir de su simbología personal.
sábado, 22 de agosto de 2015
Los símbolos curan
He
hecho este cuenco inspirándome en la historia de Aby Warburg.
ABY
WARBURG: Historiador del arte, creador de la biblioteca Warburg,
con más de 60.000 volúmenes, perteneciente a una familia de ricos
banqueros judíos ortodoxos fue ingresado en en 1918 en el sanatorio
mental de Bellaveu con un diagnóstico de Esquizofrenia que fue
sustituído posteriormente por el de Psicosis maníaco depresiva. El
día 21 de Abril de 1923 pronunció la conferencia El ritual de la
serpiente en la propia clínica, basada en la experiencia que tuvo
años antes durante un vieja a Nuevo Méjico, al presenciar el ritual
de los indios hopis, que danzan con una serpiente a la que sujetan
con su boca. La serpiente, ese gran enemigo del hombre se convierte
en un mediador entre él y los dioses pues según su tradición esas
serpientes se transforman en rayos que atraen la lluvia. Esa
conferencia, mágicamente, marcó el inicio de su curación.
A
pesar de la recomendación de su médico el Dr. Biswanger, Aby se
enfrentó a sus propios fantasmas por medio de la escritura y escogió
como tema, no el arte florentino, objeto de su tesis dictoral, sino
el ritual del pueblo más antiguo del continente americano. Aby
Warburg creía en un proceso evolutivo de la humanidad que llevaría
al hombre a tomar distancia del mundo natural graciasa
la conciencia, a la razón y a la lógica aunque conservando siempre
las reliquias de un estado mental en el que el ego aún no era el
dueño, y en el que podía ancanzarse la comunión con el entorno
natural por medio de la magia y el ritual, por medio del símbolo.
Los símbolos nos hablan de una existencia pretérita, instintiva,
presente siempre en nosotros aunque cubierta con la pátina de la
civilización, la lógica, la razón. Nuestro destino depende de cómo
convivamos con esos símbolos.
En
su desesperada situación, volcó sus dispersas energías en el
trabajo intelectual y escogió precisamente ese tema. Tal vez porque
en aquel viaje, su única experiencia directa con esa humanidad
primitiva y pagana que ejerció tanta atracción sobre su mente, pudo
comprender la necesidad biológica del símbolo. Tal vez porque esta
experiencia convirtió al paganismo de los indios Pueblo en algo vivo
y real para él, pudiendo entender, después de observar sus rituales
—en los que el indio se mimetiza, se conecta y se funde
espiritualmente con aquello que lo trasciende— que los símbolos
vinculan al hombre con el mundo y con los demás hombres; que gracias
al símbolo, que lo sitúa en una red de relaciones, el hombre no se
siente extraño en el universo; y que un mundo sin símbolos sería
irrespirable. Y qué mejor símbolo que la serpiente, encarnación
del misterio del mundo que habita en las profundidades e
inesperadamente emerge, la serpiente puede generar las mayores
calamidades para el hombre, pero justamente por eso tiene la
capacidad de salvarlo: la serpiente mata pero también da vida, da
lluvia, y la única posibilidad de vida y de sentido para los Pueblo
es estableciendo una conexión espiritual con ella. Warburg intentó
ocultar este hecho, lo cual explica tres cosas: que al regresar de su
viaje a Norteamérica no haya publicado absolutamente nada acerca de
sus experiencias con los indios Pueblo; que después de su
conferencia haya guardado nuevamente total hermetismo en cuanto a su
aprendizaje con los Pueblo; y en tercer lugar, que no haya querido
que absolutamente nadie, sin su expreso consentimiento, pudiese leer
el manuscrito que afortunadamente hoy podemos tener en nuestras
manos, el cual expresa el conocimiento metamórfico observado y
experimentado en carne propia por el autor.
La
conferencia le permitió volver sobre una experiencia pasada en donde
los miedos eran susceptibles de ser exorcizados de forma simbólica.
Se purificó, pues, en su propia conferencia-ritual.«Mi enfermedad
consiste en que pierdo la capacidad de conectar las cosas en sus
simples relaciones causales, lo que se refleja tanto en lo espiritual
como en lo concreto».
Al
final de la conferencia, Aby se refiere a la serpiente como símbolo
espiritual, en ejemplos de la Biblia, la Antigüedad clásica y la
teología medieval. La serpiente es símbolo del mal en la religión
cristiana y judía, pero Aby recuerda en su conferencia el episodio
bíblico en que el pueblo es invadido por una plaga de serpientes “Y
el SEÑOR dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora
y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea
mordido la mire, vivirá.”
En 1926 inauguró su instituto dando forma a su ambicioso proyecto destinado a reunir largas series de formas artísticas. Su proyecto Mnemosine es un monumental atlas iconográfico de formas artísticas realizadas en diferentes épocas históricas. En este grandioso proyecto ocupaban un lugar especial la magia y la ciencia. Warburg avanzó una hipótesis admitida hoy en día pero inaudita en aquellos tiempos, que las sociedades primitivas podían conjurar su profundo miedo a las fuerzas hostiles de la naturaleza mediante la magia, sentando así las bases que han llevado al desarrollo de la racionalidad y el pensamiento científico. Pero este proceso es reversible: el hombre puede pasar de la ciencia al caos y los miedos atávicos de los primeros tiempos de la humanidad.
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